Empezar una historia / Starting a story

🇪🇸 Nunca me ha gustado seguir las normas y no digo esto como si fuese una rebelde. De hecho, cuando era una niña, e incluso una adolescente, era bastante comedida. Hacía trastadas, obviamente, pero mi madre podía irse a dormir tranquila sabiendo que, aunque llegase tarde, no me iba a meter en problemas. O eso creo.

De todas formas, lo que quiero decir con que no me gusta seguir las normas es que soy una escritora un poco desordenada. Con esto no quiero decir que no siga un orden lógico cuando escribo mis historias, sino más bien que no sigo los patrones o los conceptos más básicos que se enseñan en los talleres de escritura.

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Mi incursión en el mundo más técnico de la escritura fue breve. Cuando vivía en Castellón, asistí un par de veces a un taller de escritura creativa en la Universitat Jaume I. Allí conocí a algún escritor que otro y aprendí el concepto del ‘esqueleto’ de la novela. Y ya está. Lo aprendí, pero nunca lo usé.

Cuando escribo, normalmente empiezo con una idea muy básica. A veces estoy leyendo un libro y se me viene una idea, o estoy paseando por la calle y veo claramente una escena. Mi cerebro hace, de forma inconsciente, el resto del trabajo. Y digo que es de forma inconsciente porque, antes siquiera de que pueda pararme a anotar la escena, ya hay una verborrea de palabras, tramas y subtramas que me posee para darle vida a la historia.

Normalmente me gusta escribir mis ideas en una libreta (mis «libretas de inspiración», como yo las llamo) pero muchas otras veces las apunto en las notas del móvil, me mando un correo electrónico a mí misma o incluso creo un archivo de Word para resumir en unas pocas palabras el concepto. De esa idea original, ramifican un montón más. Como ya he dicho, algunas vienen en el preciso momento que se concibe la raíz de todas ellas, la trama. Muchas otras vienen después.

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Mi mayor miedo cuando escribo es que algo no tenga lógica. Y digo esto porque, a riesgo de sonar como una escritora bohemia sin razón ni motivo, mis personajes deciden, la mayor parte del tiempo, lo que les va a pasar. Es como si, en realidad, mi subconsciente supiese lo que es ese ‘esqueleto’ y lo siguiese muy a mi pesar. En mis libretas tengo puntos clave y, lo que pasa entre medias, el camino para llegar hasta ahí, es decisión de mis personajes. Un poco así como los seres humanos, que nos planteamos metas y actuamos con aparente libre albedrío hasta llegar a ellas, sin saber muy bien lo que nos pasará en el recorrido.

En muchas ocasiones he sabido cuál sería el final incluso antes de escribir la primera palabra, pero mentiría si dijese que no he cambiado de opinión otras tantas. Y es precisamente por eso, por los personajes, que escribir un epílogo me inspira la misma anticipación que leerlo. ¿Qué decidirá mi personaje principal, marcharse o quedarse una página más?

A veces me siento bien por ser tan ‘desordenada’, aunque sepa que va contra todo lo que he aprendido en cuanto al proceso creativo. No tengo una hora fija en la que ponerme a escribir, ni un espacio, ni siquiera un número de palabras. Simplemente escribo cuando me apetece y no siempre es fructífero. Muchas otras veces, tengo la necesidad de escribir pero mis personajes se niegan a hablarme. Soy consciente de que suena a cliché, a fantasía, pero estaría mintiendo si dijese que lo hago de otra forma.

¿Y tú, cómo escribes?

🇬🇧 I have never been one to follow the rules and I’m not saying this because I’m a rebel. Actually, when I was a kid, and even a teenager, I was quite cautious. I was naughty, of course, but my mum could sleep peacefully knowing that, even if I was home late, I wasn’t going to get into trouble. At least that’s what I think.

Anyway, what I want to say when I say I don’t like following the rules is that I am quite a disorganised writer. I don’t mean I don’t follow a logical order when I write my stories, but that I don’t follow the patterns and more basic concepts that are taught in writing workshops.

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My incursion into the more technical part of writing was brief. When I used to live in Castellon, I went to a creative writing workshop in Universitat Jaume I a couple times. There I met a few writers and I learnt the concept of the novel ‘skeleton’. And that’s about it. I learnt it, but I never used it.

When I write, I typically start with a very basic idea. Sometimes I am reading a book and it overcomes me, or I am walking down the street and I clearly see a scene. My brain does, in an unconscious way, the rest of the work. And I am saying it is unconscious because, even before I can stop and jot down the scene, the verbosity of words, plots and subplots has already possessed me to bring the story to life.

I normally like to write my ideas in a notebook (my «inspiration notebooks», like I like to call them) but some other times I write them down in my notes app, I send an e-mail to myself or I create a Word document to summarise the concept in a few words. A lot of other ideas stem from the original one. Like I said, some of them come in the precise moment the root of them, the plot, is conceived. Some others come later.

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My biggest fear is that something doesn’t make sense when I write. And I say this because, at the risk of sounding like a bohemian writer without reason or logic, my characters decide, most of the time, what’s going to happen to them. It’s like my subconscious knows what the ‘skeleton’ is and it follows it without my consent. In my notebooks there’s key points and what’s going to happen in the middle — the path to get there, is my characters’ choice. Much like with human beings, we set our own goals and we act with apparent free will, not knowing what will happen to us during the journey.

In many occasions, I knew the ending even before writing the first word, but I would be lying if I said I haven’t changed my mind in many others. And that’s precisely why — because of the characters — writing an epilogue fosters in me the same amount of suspense than reading it. What will the main character decide to do, leave or stay for one more page?

Sometimes, being this ‘untidy’ feels good, although I know it goes against everything I have learnt about the creative process. I don’t have a set time to start writing, nor a space, not even a word count. I simply write when I feel like it and it’s not always fruitful. Some other times I feel the need to write and my characters refuse to talk to me. I am aware of how cliché all of this sounds, how fantasy-like, but I’d be lying if I say I do it any other way.

And you, how do you write?

Publicado por

soysarasolo

Spanish writer and journalist based in London.

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